Quizás pueda parecer que es más fácil obtener resultados inmediatos con el miedo (la imposición, el control) que con la alegría, la risa, y en cierto sentido se obtiene un resultado, una respuesta, más «automática».

Sin embargo, sólo con la alegría, llegando y contagiando al otro con entusiasmo, conseguimos romper barreras e implicar al otro en esencia, poniendo alma y empeño, que conecte con el proyecto, con el equipo, con la misión…
Con el miedo, por el contrario, alimentamos barreras y bloqueos y no conseguimos que el otro se exprese. Con el miedo estamos tapando con tiritas las roturas.

Con la alegría y el entusiasmo estamos sanando las heridas. Es mucho más potente y fortalece más. Se expande, crea y empodera a cualquier proyecto. Se le da vida y aire, frescura. Con el miedo, lo silenciamos, pues silenciamos a los implicados. Los movemos como peanas y los vendemos al son del que dirige, que muchas veces puede estar equivocado, incompleto o perdido. No das pie que los integrantes del equipo puedan aportar.

En cualquier caso, la vivencia grupal, la energía que se le haya imprimido en el proyecto no es la misma la que se consigue a son de «toque de galera» (es más fácil que abandonen el barco y tengas que volver a invertir esfuerzos en aleccionar a los nuevos ocupantes, es más fácil que se agoten, que se obstruyan, y que no aporten su energía y compromiso) que a son del propio latido vital, la alegría. El tiempo se hace corto cuando estas entusiasmado en algo.

Con el miedo pierdes la oportunidad de recibir feedbaks reales de los implicados que pueden aportar mucho valor. Con el miedo consigues que la gente actúe a tu manera, que quizás no sea la mejor manera, pero también consigues, que por miedo, no te muestren mejores maneras (el miedo a contradecir, el miedo a ir a crear, el miedo a ser el foco,…).

Si a ti te tratan y tienes miedo, te sientes utilizado, y es como que la reacción en cadena es de venganza, falta de implicación, ahora me escaqueo. Hay como un rebote,…he tenido que poner mucha energía por obligación…
Al contrario, si tu te sientes bien, que cuentan contigo, aprecian tu valor es como si te apetece aportar por ti mismo.

Cuando te hacen actuar por miedo, haces solo lo tuyo. El miedo hace mover piezas sueltas, no armoniza. De la otra manera, aportas tu luz, tu valor, aportas todo lo posible para dar armonía al proyecto, trasciende al proyecto.

Quizás para arrancar sea más rápido y fácil aplicar el miedo, pero no es sostenible y te conlleva a la desintegración del proyecto, es más fácil que se te empiecen a caer las piezas o dejen de funcionar. Con la alegría se requiere un poco más de dedicación, de saber hacer, de saber liderar, pero es mucho más potente y duradero en el tiempo.

¿Por qué es más fácil el miedo? Porque estamos acostumbrados a convivir con el miedo, en un planeta de jefes, de los que imponen, Y también nos inculcan el sufrimiento del trabajo, algo que cuesta, no como algo constructivo (vas al trabajo a sufrir). Y por otra parte parece que lo divertido, lo alegre,… no pueda formar parte de lo laboral, solo queda restringido a ciertos momentos, no queda bien visto.

¡Hay está el gran reto, ser un nuevo Lider, en tu empresa, en tu familia, en tu vida. Romper con el «viejo paradigma» y actuar desde la Alegría! ¿Desarrollarás tu saber hacer, tu saber liderar?

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