Ahora que nos encontramos a horas de finalizar el año, nos vienen a la mente multitud de deseos para el nuevo año 2019 que nos espera en muy poco tiempo. La ansiedad de nuestros nuevos propósitos nos embarga, casi nos desborda.

Una vez hemos tomado la decisión,es curioso como nos ilusiona el inicio, iniciar cosas. Empezar nos emociona, nos apasiona, nos impregna de la fuerza necesaria para que se de un cambio en nosotros mismos que nos permite dar ese primer paso hacia la nueva realidad que nos hemos propuesto.
Todo es propósito, alegría, ilusión y entusiasmo hacia obtener aquella meta que nos hemos fijado y nos gustaría lograr.

Sin embargo, algo falla, y la mayoría de personas desisten, abandonan ese o esos retos que se estaban iniciando con tan buen pie.

¿Qué es lo que pasa?

 

Quizás buena parte de sus abandonos se deban a que realmente los sueños que se querían plasmar en esta realidad no se corresponden realmente con un propósito afín o esencial de nuestra vida, un propósito que provenga de nuestro SENTIR más profundo.

Por eso deberías plantearte bien de donde te viene la motivación de esas nuevas aventuras, de esos cambios de hábitos, etc que quieres que formen parte de tu vida.

¿Es algo que esta de moda?
¿Es algo que te exige la propiedad (estudiar inglés, métodos de adelgazamiento, p.e…?
¿De dónde nace esa necesidad tuya que tienes ahora mismo?

En segundo lugar, solemos equivocarnos, o mejor dicho ponérnoslo más difícil al poner una larga lista de propósitos y retos, pues cualquier cambio, cualquier siembra destinada a llegar a un fin fructífero necesita de nuestra atención y concentración. Si debemos dividirnos en muchas cuestiones, es muy probable que nuestra atención, fuerza e ilusión se disipen antes de lo previsto.

 

Planificación y enfoque es Básico

 

Si tienes que desarrollar diferentes retos, que sea con un plan. Incluso, si quieres, repartir tu plan anual en forma trimestral, pero siempre superditado al primer objetivo, cambio, propósito que te quieras plantear. Si en el primer trimestre todavía no esta consolidado con el primer propósito, no inicies todavía los siguientes.

 

 

Bien sería necesario meditar y decidir un orden por tanto que se base no en tu ansia de conseguir lo que te has propuesto sino en lo esencial que sea para ti y tu vida el incorporarlo en tu día a día. ¿Qué es lo más importante para mi vida que cambie?¿Por cual tengo que empezar primero?¿Que dependencias tengo?

Si tu propósito es de gran embergadura, que necesita de mucha atención y recursos, céntrate en él y es más, analízalo con detalle. Deberías mirarlo como si fuera un proyecto y gestionarlo como tal.

En cualquier caso, es verdad que se vuelca mayor energía al principio, en el inicio, pero ten en cuenta que la energía va a ser necesaria durante todo el proceso para poder ir creando tu nueva realidad.

 

Proceso evolutivo e incremental

Deberías enfocarte como si de pequeños inicios repetidos a lo largo del tiempo se tratara para así aprovechar el impulso de cada reinicio, como si fuera un pulso, una nueva respiración que aporte aire fresco a tu propósito.

Es importante tener en cuenta que hay un momento que uno toma conciencia de que va a flaquear, y si eres consciente que va a venir, que es normal, ahí es cuando se debe renovar el compromiso con uno mismo. Pon la voluntad necesaria para crear, para idear por ejemplo ritual que te recuerde tu motivación y la meta que quieres conseguir, prémiate por los pasos dados, aunque el camino sea mínimo todavía: lo importante es estar ya metido en él. Aprovecha que empiezas a conocerlo y ver como te sientes en él. Ahora ya cuentas con más información veraz que al principio.

 

Flexibilidad ante las metas y desapego al resultado

 

Aunque es aconsejable  definir objetivos SMARTE (eSpecíficos, Medibles, Alcanzable, Relevante, Tiempo Límite y Ecológico), no te fijes, tan poco, metas muy, muy estrictas que pueden fustrarte si no consigues exactamente el objetivo planteado. Los objetivos deben ser referencias, hitos por los que a priori debes pasar para llegar a conseguir tu meta, pero que podrás ir refinando y ajustando a medida que conozcas el terreno y te vaya conociendo a ti mismo en esa nueva faceta. Juega con el desapego al resultado concreto. Lo importante es el camino, el cambio de hábito, y si te quedas a mitad de lo que sea (de escribir un libro, de bajar de peso,…) lo importante es la esencia que vas impregnando en tu vida. Ya te has escuchado, ya te has hecho caso, ya has hablado al mundo sobre ello, y ya te has activado! y no te has rendido (no lo hagas ahora).

 

El tiempo es relativo, y quizás tu necesites un ciclo más largo para conseguir acabar lo que has empezado. Eso en el caso que realmente tenga un fin.

Estos son solo unos cuantos consejos y reflexiones para que esta vez, si seas más consciente de que, lo que te propones para este nuevo inicio de año sea algo en lo que te comprometas y sobre todo disfrutes de ver que SI eres capaz de realizar tus sueños. Poco a poco, pero de manera firme y siempre, siempre disfrutando del camino, no lo olvides.

Que tu propósito sea más bien un estado que no una meta.
Que tu cambio, tu nuevo camino, te aporte la alegría y armonía necesita
Que tu objetivo no sea una lucha o una “imposición en tu vida” sino un reto que te aporte satisfacción y plenitud.

¡Adelante!

 


Si quieres tener soporte para llevar a cabo tus propósitos en el nuevo año con planificación y enfoque, puedes participar en alguno de nuestros talleres, o asistir a algún programa de coaching vital que realizamos,  o si eres autodidacta y lo prefieres, puedes adquirir la siguiente guía que te aconsejamos:

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