Tras el éxtasis de la risa se produce un estado de paz y bienestar muy importante. No en vano hemos accedido cara a cara con nuestro precioso SER, apartando las capas que nos separan de él.

Es un momento de paz interior y claridad que debemos aprovechar para SENTIR y podemos aprovechar para escuchar nuestro yo sin tapujos, nuestra verdad innata.

Podemos acceder a tener respuestas incluso aquellas dudas que se nos plantean pues somos poseedores de mayor claridad y certeza. Venimos de dispersar ruidos, de liberar tensiones, tanto emocionales como físicas, bloqueos mentales y energéticos que son auténticas trabas para resolver nuestras cuestiones que quedan sin respuesta con dudas generadas.

También es buen momento para dar rienda suelta a nuestra creatividad, somos como niños que despiertan. Si necesitamos concentración, si nos falta empuje, intuición o creatividad, si necesitamos recargarnos de energía, también cuando necesitamos comenzar algo en grupo (por los lazos que se generan con la risa que crea buenos momentos de cooperación), por todo esto podemos recurrir a la risa.

Cuando estamos abrumados con los problemas (la cabeza como un bombo), cuando tenemos el cuerpo con dolor de tanta tensión y estrés acumulado, cuando nos sentimos frustrados, o estamos rabiosos, la risa nos va a ayudar a parar el ruido de la mente, a relajar los músculos mucho también físicamente y a liberarnos emocionalmente. Nos vamos a sentir mejor. Nos vamos a apreciar más. Y vamos a aportar más a nuestro entorno.

Por eso, centrémonos en el SENTIR. Anclemos sobre todo ese sentimiento de paz, plenitud y dicha que se genera en el pecho, pero rezuma todo nuestro organismo. Aprovechemos para escuchar nuestra voz interior. Nuestra fuente creativa, nuestra inspiración, pero disfrutemos el gozo de ser y sentir en ese espacio de no tiempo o de momento presente. Sintamos la cercanía con nuestro yo más auténtico. Anclemos que tenemos el control.

Apreciemos que tenemos un mecanismo de conexión directa con él y que funciona automáticamente. Nos centra y nos libera, nos ilumina y nos aporta alegría a la vida. Utilicémoslo a diario, cuantas más veces mejor. Para hacer limpieza de nuestro canal de conexión, limpieza/regeneración física, emocional y energética, y sobre todo con ello vamos a conseguir tener/sentir una actitud más positiva ante la vida y el compartir (cuando ríes, la vida te sonríe). Lo que se transforma en un mundo mejor, más elevado en vibración.

Mientras más rías, más calma y paz tendrás en tu vida. Más energía, confianza, más optimismo, entusiasmo, creatividad y ganas de disfrutar una vida plena.

Es tan sencillo. Está a tu disposición de serie. ¿A que esperas para reír?

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