¿No te ha pasado nunca que acabas de lavar el coche y acto seguido se ha puesto a llover o sales antes para llegar con tiempo a una cita y encuentras un inesperado atasco? Incluso a veces la tan recordada Ley de Murphy parece ensañarse en espiral repetitiva, como recientemente sucedió con una de las participantes en nuestro baño de estrellas: avería en coche antes de llegar y, como todos pudimos ser partícipes después, levantamiento de un viento espectacular, casi mágico, que arrastró unas nubes que impidieron disfrutar del esplendor del baño de estrellas como se hubiera deseado y como es habitual.

De alguna manera, las estrellas nos muestran precisamente que necesitamos de la oscuridad para que podamos apreciar su brillo. De la misma manera necesitamos días nublados para poder reconocer los soleados, y la lluvia para poder ver después el arco iris, y también son necesarios esos contratiempos que nos topamos en nuestra vida para poder recuperar la sonrisa. Momentos donde la paciencia, la confianza en nosotros mismos y una actitud positiva para superar y aprender de la adversidad, donde la reflexión, el pararse a analizar con otro enfoque, alejado del “yo lo controlo todo”, lo que vivenciamos, se convierten en un regalo impagable.

Nuestro peculiar baño de estrellas nos dejó este preciado mensaje para los participantes que hoy compartimos.

Quizás te venga a la mente la frase “a mal tiempo buena cara”. Si aparece algo inesperado se debe aprender a afrontarlo.

Reflexionar.

¿Por qué aparecen estas nubes?

¿Qué significan?

¿Hay algún paralelismo en mi vida?

¿Algo me impide ver la luz?

¿Qué debo hacer para que esto cambie?

Está en mi mano superar los obstáculos.

Puedo disipar estas nubes si sé de que están formadas.

La luz está ahí, siempre está ahí a mi alcance.

Soy yo quien manejo lo que ocurre en mi vida.

Si es la lluvia la que viene… ¿quizás falte agua vital en mi vida?

¿de que tengo sed?

¿Quizás deba nutrir mi sentir terrenal, corporal, vivencial antes de querer mirar el cielo, aquello lejano?.

¿..soy una planta que necesita ser regada?

¿Mi árbol debe enraizarse más fuertemente para poder crecer y desplegar las ramas hacia al Universo?

La lluvia es una bendición, las nubes son una bendición, incluso la tormenta con sus rayos y fuerza descomunal son una bendición, pues me hace recordar la parte sencilla y minúscula de mi existencia.

Y me hace enfrentarme a mis miedos.

Hay que bendecir cada momento.

Hay que dar gracias por cada experiencia, y hay que saber leer los mensajes.

Déjate fluir. Siente y reflexiona. Busca las alternativas que tienes a mano. Desde la calma, desde el amor…Tienes los recursos y energía suficiente para gestionar la situación.

En nuestra vida queremos tener el control de todo lo que nos rodea, de todo lo que nos pasa, de todo lo que hacemos… Y cuando no sucede lo que esperamos, ese mundo deja de ser perfecto y se convierte en un mundo lleno de imperfecciones que nos afectan la mayoría de las veces de forma negativa y no nos dejan ver las oportunidades que nos rodean de crecer y fortalecernos, perdiendo la magia de disfrutar el momento porque estamos centrados en quererlo controlar todo.

Y si llueve… ¿por qué no bailar bajo la lluvia? 🙂