Hay mucho escrito sobre la búsqueda de la excelencia en los profesionales, de los hábitos que los hacen altamente efectivos, de su alto rendimiento, de la potencia de disponer de actitud positiva…

Según he observado se proponen en muchos casos trabajar los diferentes aspectos de forma independiente, como si no estuvieran relacionados.

Ahora bien, y si todo eso fuera quizás el resultado natural del estado vital en el que se encuentre el profesional, un estado de alegría. Y si el camino a conseguir muchas de esas habilidades y actitudes que tanto se habla se pudieran generar de forma casi automática, simplemente fomentado un estado vital en el profesional que le permita sintonizar con la alegría, la alegría en el trabajo, la alegría en el proyecto, la alegría en la organización.

Es obvio, porque todo lo hemos experimentado a nivel personal en algún momento de nuestra vida (¿recuerdas?), que el estado de alegría es muy beneficioso, tanto para el propio individuo como para su entorno (es altamente contagioso).

Pero quizás, y esto es una sensación particular, es un estado muy devaluado por una sociedad en la cual se promueve principalmente el miedo como agente motor y de estímulo. Quizás, porque vemos que seriedad y formalidad están reñidos con alegría cuando es todo lo contrario. El “buen hacer”, la buena intención, el estado de flujo, se genera de forma natural en un contexto de alegría. En cambio, en un estado de miedo se produce el efecto totalmente contrario.

¿Qué beneficios podemos obtener de un profesional alegre?. Vamos a ver algunos de los muchos que podríamos citar…

1.Energía y empuje positivo. El estado de alegría genera un extra de energía vital. Un estado de “hervir”, ese “calorcito” que sentimos en el pecho y nos empuja a superar dificultades y a levantarnos cada día con la ilusión de avanzar en el camino. Los problemas se convierte en oportunidades.

2.Agilidad. Hacerlo sencillo y fácil. El estado de alegría nos proporciona un estado de lucidez mental que nos proyecta a simplificar las cosas y hacerlas fácil. A centrarnos en lo esencial, dejando de lado lo que no aporta.

3.Empatía y conexión con grupo/entorno. El estado de alegría promueve el compartir y el entendimiento más allá del razonamiento lógico. Nos pone en modo SENTIR y fomenta la intuición de lo que pasa en el fondo.

4.Recarga propia, no desfallecer. La alegría, a parte de generar un extra de energía, facilita la propia recarga de la misma. Cuando actuamos desde un estado de alegría, a parte de superar con facilidad los obstáculos, cuando acabamos el esfuerzo que generalmente lo valoramos como exitoso, nos encontramos en un estado aun mayor de energía si cabe. Con el miedo pasa todo lo contrario.

5.Eje con los valores. Estar en un estado de alegría lleva implícito que se está siendo integro con los valores personales y profesionales manteniendo la coherencia en todo momento de las acciones.

6.Efecto todo está OK. La alegría por una parte consigue éxitos , convencimiento, determinación, y por otra entiende las necesidades de aborto, cambio, rectificación si generar dramas, ni conflictos innecesarios

7.Mayor visión, más escucha que se traduce en más recursos. El estado de alegría facilita el mantenimiento de una mente despierta y la activación de los sentidos. Nos atrevemos a contemplar otras posibilidades, otras alternativas, sin miedos.

8.Sale a relucir el espíritu creativo del profesional. Se mantiene latente la creatividad para utilizarla cuando la necesitemos. Menos esquemas, menos miedos, más audacia. Aflorar los potenciales personales para ponerlos a disposición de las necesidades profesionales, de forma generosa y con gozo.

Os animamos a explorar este nuevo paradigma: Genera un estado de alegría en tu vida profesional.

Y como en el fondo sabéis persona alegre = profesional alegre, participa en la actividades y talleres que organizamos en Gestión Vital Hoy para poner en práctica la recuperación de tu alegría de vivir y tu rumbo y ser un profesional exitoso.

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